PYP ll NRO. 60 ll EDITORIAL ll CONSEGUILO

DE MARZO A OCTUBRE, NUNCA NADA FUE MÁS CLARO
por Néstor Gorojovsky

El mes de marzo, que culmina en 2017 con el paro general convocado por la CGT (y que inmoviliza al país entero)el 6 de abril, fue el primer acto de la batalla contra la entrega y la destrucción completa de la Argentina que es el inconfesable programa del Ingeniero Mauricio Macri y su partido político, el Pro.

Cuando decimos Pro, además, decimos Cambiemos. La experiencia de la oligarquía y del imperialismo en la Argentina es que las diversas variantes del cipayismo pequeñoburgués (la CC-ARI, la UCR, otros grupúsculos comparsa de Macri en la alianza) son incapaces de domeñar el verdadero enemigo con el que vienen tropezando, desde el origen mismo de la patria: la voluntad popular de disponer de una vida digna de ese nombre en una nación autosustentada y capaz de defenderse en cualquier circunstancia.

Por lo tanto, en esa alianza los radicales ponen los votos, la CC-ARI pone la injuria y la calumnia, y el Pro pone el látigo, la zanahoria, la violencia, la brutalidad y, si se lo permitimos, la máquina de matar argentinos en grandes cantidades. Quien usa el látigo, endereza a sus aliados.

Todos se unen detrás del mismo programa: la vida económica, política, social y cultural de la Argentina tiene que someterse al “consenso” entre la inmensa mayoría de los argentinos (muchos de ellos, sus votantes) y los parásitos que yugulan el crecimiento y la prosperidad de la Patria desde las grandes empresas agropecuarias y las gerencias imperialistas.

A esta altura de los acontecimientos, es clarísimo que el Pro no comete errores, sino atropellos (por ejemplo de la Constitución) y profanaciones (incluso, de tumbas, como sucedió durante el esperpento mediático del “caso López” en las criptas de un convento).
No tienen límites, tal como no los tiene el presidente de la Nación, Mauricio Macri. Este último, dotado de la astucia extorsiva del delincuente de las finanzas y de la soberbia snob del mediopelo despreciado por la clase a la que aspira a integrarse, supera ampliamente con ambas cualidades las evidentes limitaciones conceptuales, lexicales y de visión estratégica que despliega en cada oportunidad en que toma la palabra.

Solo le salen bien las amenazas y los insultos. Últimamente ha demostrado esa gran capacidad: “Sin choripanes ni micros”, o “Baradel no necesita que lo protejan” son frases perfectas, duras, admirables en la precisión con que expresan el mundo mental de los enemigos del pueblo y los trabajadores argentinos.

Macri no sigue, cuando profiere esas rotundas afirmaciones, el guión de su –elegido por él, no olvidemos- supuesto gurú Durán. Es auténtico, puro, claro y simple: le da voz a los que “no tuvieron voz” desde que Raúl Alfonsín abrió una mezquina puertita a la crítica del régimen implantado en 1976, y a quienes luego se terminaron de encaramar en la vida argentina con la negra noche menemista.

Ése es su verdadero público, el núcleo de su poder. El que se expresó en la “marcha de la democracia” del primero de abril, que no hará más mella en la vida de los argentinos que la “marcha de la constitución y la libertad” de septiembre de 1945.

El desastre económico que azota a la Argentina es, del mismo modo, su verdadero programa político y social. Todo su plan se condensó en transferir ingresos a los más acaudalados, en entregarnos maniatados a Paul Singer (uno de los principales financistas de su campaña, dicho sea de paso), y en abrir por completo las puertas al egreso de divisas para que, como también sinceramente explicó ante la Bolsa de Comercio, los “empresarios” argentinos puedan “dejar de esconderse” del fisco.

Macri pensaba que la pertenencia de clase que cree tener, bien sostenida con unas cuantas prepoteadas políticas, si aprovechaba la confusión y la dispersión del campo nacional después de la derrota presidencial de Daniel Scioli, y se burlaba de las leyes argentinas en cuanta oportunidad fuera menester, lloverían capitales a la Argentina. Es lo que dicen los pocos libros que ha leído, es lo que se afirma en las reuniones a las que suele asistir. Es mentira.
Esa mentira generó la actual verdad. No alcanzó con una campaña de difamación contra el gobierno anterior ni con la violación de toda norma jurídica procesal contra aquellos que lo integraron. Al final, el pueblo argentino empezó a darle la espalda. A medida que terminó de convencerse de esto, el Pro decidió lanzar toda su campaña electoral para 2017 hacia la polarización con Cristina Fernández de Kirchner, pero ya ahora abiertamente contra las grandes masas del pueblo argentino.

El Pro sabe perfectamente que si su régimen no se consolida con una victoria en las urnas en octubre de 2017, entra definitivamente en un ocaso, como un experimento fallido. No se va a ahorrar nada para lograr esa victoria. Nosotros, los argentinos, tenemos un arma imbatible sin embargo: la unidad del movimiento nacional en contra de Macri, nuestro gran unificador. Está en nosotros saber usarla, o no. De aquí a octubre de 2017, quien, por los motivos que sean, promueva la división del campo nacional, será un colaboracionista. Quien la combata y promueva la unidad electoral, será un patriota. Cada vez será más claro. Cada cual sabrá dónde se coloca.


REPUDIO A LA REPRESIÓN DOCENTE























Desde Patria y Pueblo – Socialistas de la Izquierda Nacional repudiamos la violenta represión sufrida por los docentes argentinos en la noche de hoy, cuando trataban de instalar una “Escuela itinerante” en la plaza del Congreso con el objetivo de difundir y explicar a la sociedad el motivo del actual conflicto docente. Esto es todo lo que el gobierno de Cambiemos (PRO y UCR) está dispuesto a brindarle al pueblo argentino, represión y hambre y por eso estamos dispuestos a enfrentarlo políticamente con toda la amplitud que la situación demanda.

Exigimos al gobierno nacional que libere a los compañeros detenidos y frene inmediatamente la escalada de violencia que ha desatado contra los docentes y contra todas las organizaciones populares del país.


09.abril.2017

A LAS CALLES EL 30, AL PARO EL 6. VUELVE EL PUEBLO



El 10 de diciembre de 2015 asumió en el gobierno nacional la misma rosca de financistas, grandes agroexportadores, vivillos del comercio exterior y el contrabando, concesionarios de servicios públicos y empresas extranjeras que estuvieron detrás de todos los gobiernos antinacionales desde el fusilador instalado el 16 de septiembre de 1955 hasta el del Dr. de la Rúa.

Sería interminable mostrar los atropellos que viene cometiendo el Ingeniero Mauricio Macri desde el primer día de haberse encaramado en el sillón presidencial. Basta con padecer los tarifazos en los servicios públicos, las suspensiones y despidos y el aumento monstruoso de los alimentos para saber que las múltiples medidas de ajuste recaen sobre el pueblo argentino.

Mauricio Macri pretende reconstruir la Argentina de cabo a rabo, en favor de una microscópica minoría aliada del poder económico extranjero que nos empujará, a la mayor velocidad que se lo permitamos, a situaciones similares y aún peores que las que desembocaron en la pueblada de diciembre de 2001.

Durante todo el primer año de este nuevo régimen, parte del pueblo argentino mantuvo una cierta expectativa del "cambio" tan publicitado por el PRO. Sin embargo, se tornó más evidente al llegar el 2017 que las políticas del macrismo solo favorecen a los más ricos de los ricos, y que sus promesas de bienestar eran completamente falsas. El ánimo popular comenzó a cambiar drástica y decisivamente y las notables movilizaciones con que fue terminando 2016 se desplegaron durante marzo con una seguidilla de gigantescas manifestaciones masivas de protesta.

El 6 de marzo, los docentes hicieron su primera demostración de disconformidad  y convocaron centenares de miles de argentinos. El 7, la gran y última concentración convocada por la CGT antes de decidir ir a un paro general llenó las calles de Buenos Aires, otra vez con centenares de miles de compatriotas.

El 8, la convocatoria por el día de la mujer también reunió decenas de miles de argentinas y argentinos de a pie, en las calles donde la "cambiada" policía macrista repartió palos y arrastró mujeres por el suelo. El 9, una movilización menos difundida y masiva pero igualmente significativa expresó la disconformidad de los veteranos de guerra de Malvinas con la política de pérdida de soberanía encarada por Mauricio Macri desde el minuto uno de su presidencia.

El 22, nuevamente los docentes fueron el punto de toque de otra gigantesca convocatoria de repudio al rumbo elegido por Cambiemos, rumbo que no había sido explicado en ningún momento durante la campaña electoral.

El 24, centenares de miles de argentinos se concentraron en el microcentro porteño contra la intencionalidad manifiesta del macrismo de borrar en la memoria de los argentinos los acontecimientos trágicos del período de 1976 a 1983, y la complicidad civil con los mandos criminales.

Enfrentamos ahora dos nuevas citas. El 30 de marzo, ambas CTA convocan a movilizarse en las calles "por el trabajo, la educación y paritarias libres" a partir de las 17 horas. El 6 de abril, la CGT convocó a todo el pueblo argentino a un paro general, último aviso antes de encarar un plan de lucha contra la política económica antipopular del gobierno.

Solo si nos defendemos podemos empezar a prepararnos para un cambio, pero un cambio real, en profundidad, que le diga "Nunca Más", en forma definitiva, a estos gerentes apostados en el gobierno nacional que se piensan que la Argentina es una empresa en la que ellos pueden hacer cualquier trapisonda y salir indemnes.

POR LA PATRIA, POR LOS TRABAJADORES, POR EL PUEBLO
EL 30 DE MARZO A LAS CALLES
EL 6 DE ABRIL AL PARO GENERAL